Por qué la altura y no la edad
La normativa R129 clasifica por centímetros porque dos niños de la misma edad pueden medir muy distinto. Lo que determina si una silla sirve es si la altura del niño está dentro del rango homologado, y en algunos casos también su peso.
Usa la edad únicamente como punto de partida para orientarte, y confirma siempre con la medida real, tomada descalzo y con la espalda recta.
De 40 a 75 cm: contramarcha obligada
Esta etapa abarca el nacimiento y los primeros meses. La silla va obligatoriamente a contramarcha y lo que más importa es que la postura sea suficientemente tumbada y que el arnés y el reductor sujeten bien a un cuerpo todavía muy pequeño.
Tienes dos caminos: un portabebés ligero, que puedes sacar del coche con el bebé dentro, o una silla fija de 40 a 105 cm que se quedará instalada varios años.
De 76 a 105 cm: sigue siendo mejor de espaldas
A partir de los 76 cm y los 15 meses la normativa permite el sentido de la marcha, pero sigue siendo preferible mantener la contramarcha mientras la silla lo permita. En esta franja están casi todas las giratorias de 360º, que hacen más llevadero colocar al niño mirando hacia atrás.
El arnés integrado de 5 puntos es el sistema de sujeción en toda esta etapa.
De 100 a 150 cm: del arnés al cinturón
Hacia los 100 cm el niño pasa a ir sujeto por el cinturón de 3 puntos del coche, y la silla se convierte en un elevador con respaldo cuya función es colocar ese cinturón donde debe ir: la banda abdominal baja sobre la pelvis y la diagonal por el centro del hombro.
En España el sistema de retención es obligatorio hasta los 135 cm. Entre 135 y 150 cm es opcional, pero mientras el cinturón no le quede bien sin ayuda, el elevador sigue siendo lo más recomendable.


