Qué hace el respaldo
Tres cosas, y ninguna es decorativa. Guía la banda diagonal del cinturón para que cruce el centro del hombro en lugar del cuello. Aporta superficie de protección lateral en la zona de la cabeza y los hombros, que es donde un impacto lateral hace más daño. Y evita que la cabeza salga del asiento cuando el niño se duerme.
Un cojín elevador sin respaldo solo eleva al niño para que la banda abdominal caiga sobre la pelvis y no sobre el abdomen. Es una función real e importante, pero es una de las tres.
Por eso los rangos de altura son distintos
Los elevadores con respaldo suelen homologarse desde los 100 cm. Los elevadores sin respaldo arrancan más arriba, a partir de 125 o 135 cm según el modelo, precisamente porque solo son adecuados cuando el niño ya es lo bastante alto para que el cinturón le caiga bien sin guía.
Si tu hijo no llega al mínimo del elevador sin respaldo, no es una opción válida. No es una recomendación: es su homologación.
Cuándo tiene sentido el sin respaldo
Para lo que está pensado: viajes, taxis, coches de alquiler, la recogida ocasional de los abuelos, o cuando hay que encajar varios sistemas en una fila estrecha. Caben en una mochila y pesan muy poco, y eso resuelve situaciones donde la alternativa real sería no llevar ningún sistema.
Para el uso diario, mientras el niño esté en el rango de un elevador con respaldo, el respaldo gana.
Si tiene respaldo desmontable
Algunos modelos permiten quitar el respaldo y seguir usando la base como elevador. Es una buena solución, con una condición: retirar el respaldo solo cuando el niño alcance la altura que indique el fabricante para ese modo, habitualmente 135 cm. Quitarlo antes equivale a usar un producto distinto del homologado para su talla.


